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Domingo, Octubre 25 de 2009 - 12:46 a.m
Promoción masiva del aborto y de la guerra
Plan nacional de Información sobre los derechos sexuales y reproductivos de la mujer y los casos en los que el aborto no es penalizado.

Álvaro Posse Guzmán
Muy bien por el valiente Procurador, el Dr. Alejandro Ordoñez, al pedir la nulidad de la sentencia con que la Corte Constitucional ordenó a los Ministerios de Educación y de Protección Social crear un Plan nacional de Información sobre los derechos sexuales y reproductivos de la mujer y los casos en los que el aborto no es penalizado, ya que la orden de la citada providencia parece una estrategia de promoción masiva del mismo.

Sin embargo, y hasta que no se diga lo contrario, a partir de esta semana, todos los profesores del país, acatando las “sabias órdenes” de la Corte Constitucional, tendremos que explicarles a nuestros estudiantes, la práctica del homicidio perpetrada a través del aborto, como un ejercicio de la libertad y como si fuera un valor ético que toda la sociedad aceptara como bueno y conveniente y que para nada riñe con el Derecho a la Vida que proclama nuestra Carta Magna.

También tendremos que explicarles, que la presencia de sus compañeros discapacitados, que el gobierno protege a través de los programas de inclusión, como por ejemplo los niños con síndrome de Down, existen porque, seguramente no fueron asesinados a tiempo (entiéndase abortados) ya que, tal vez, esta norma no existía al momento de ser concebidos. Quizás el país, a través de estos “sabios” magistrados, estén pretendiendo, al mejor estilo Hitleriano, tener en Colombia una “raza pura” para lo cual el exterminio de los “impuros” resulte el camino más eficaz, obligando a las entidades de salud, y con ellas a sus médicos, a servir de verdugos materiales, aún en los casos en que los mismos pretendan no querer serlo, porque ya no cabe la objeción de conciencia, gracias a la sentencia de la Corte Constitucional: Una Sentencia de promoción de la muerte temprana.

Pero, ¿qué le vamos a responder a nuestros estudiantes cuando nos pregunten (y en presencia de sus compañeros discapacitados) sobre la diferencia entre asesinar antes de nacer o después de nacer? Porque si la discapacidad se detecta después del parto, ¿se podrá llegar en algún momento a aprobar la pena de muerte para el que la demuestre con posterioridad a su nacimiento? Muchos dirán: - ¡No! ¡Eso es impensable! - ¿Impensable? Pues el aborto, hasta hace algún tiempo, también lo era.

Ahora bien, como nos toca acatar el fallo de la Corte Constitucional, nosotros los docentes, en gran número –seguramente- en contra de la medida, nos tocará servir de promotores de esta, también sin que la objeción de conciencia sea tenida en cuenta, convirtiéndonos en verdugos intelectuales para los niños que sean abortados, gracias a enseñanzas impuestas en nuestros currículos… A propósito, ¿es legal imponerlas de esa manera…? Hummmm…

Entonces, no puedo dejar de concluir, que la Corte Constitucional, convirtiéndonos, a los médicos en verdugos materiales y a nosotros los docentes en verdugos intelectuales, nos termina transformando en realidad en sicarios, cuya definición correcta es la de asesinos asalariados.

¿Qué más se puede esperar de un país diseñado para la muerte, donde, paralelamente al fallo de la Corte Constitucional, el Congreso de la República aprueba el presupuesto nacional donde, por primera vez adjudica más recursos para la seguridad y para la defensa, que para la Educación? “El país está dedicado a hacer la guerra y no a garantizar los recursos para uno de los derechos fundamentales como la educación”, afirmó esta semana el Senador Jorge Guevara.

Y si a todo lo anterior le agregamos la inmensa diversidad de problemas de violencia que soporta el país, la amenaza armamentista de nuestros países vecinos y la puesta en funcionamiento de nuestras bases militares al servicio de intereses propios y norteamericanos que reconocen la presencia del terrorismo en nuestro territorio, no deberíamos ni siquiera asombrarnos por un fallo donde se promueve el matar antes de nacer, asuntos estos enmarcados dentro de nuestra –inobjetable para muchísimos- “Seguridad Democrática”. Como decía una coordinadora amiga: “Que Dios nos coja confesados”.

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PAULA B.  ::  Martes, Noviembre 03 de 2009 - 5:13 p.m
13
EXELENTE ARTICULO.

No hay justificación para quitarle la vida a una criatura no nacida simplemente porque exista la posibilidad —o hasta la probabilidad— de que peligre la salud de la madre si no se interrumpe el embarazo. Un peligro potencial no justifica una acción tan drástica. Ha habido muchos casos en que los médicos han advertido a la madre que llevar a término el embarazo pondría en peligro su salud, pero el niño ha nacido sano y la salud de la madre no ha sufrido ningún serio perjuicio. Además, ¿qué hay del posible daño físico y emocional que puede sobrevenirle a la madre al someterse a un aborto?

NO HAY RAZON ALGUNA PARA JUSTIFICAR UNA ACTO TAN DESPRECIABLE Y MENOS PARA PRACTICARLO.
Teresa ospina Ramírez  ::  Sábado, Octubre 31 de 2009 - 6:11 p.m
12
Respecto al interrogante; de sí es legal imponer en nuestro currículo, la temática del aborto como una reflexión académica, como conceptualización disciplinar o con la categoría que se pretenda, es importante recordar que las leyes solo cobran valor en el ambito de los derechos fundamentales, cual es en el tema de discusión, LA VIDA, tomando como recomienda Herbert Kruger, cualquier interpretación desde el concepto de dignidad humana.
Danser Mejía  ::  Martes, Octubre 27 de 2009 - 10:53 p.m
11
Tema espinoso...hasta para el propio parecer en solitario. Es dificil, quizas imposible imaginar la desdicha de una mujer al tener que soportar un embarazo producto de un acto tanto e inmensamente criminal para el cuerpo como para la mente, igualmente dificil meterse en los zapatos de una dama (un esposo y una madre) que sabe que podría perder su vida y la de su hijo si continúa con una gestación altamente riesgoza y también es dificil el asimilar el aborto si se concibe como un asesinato. Como hombre tengo que decir que lo que me parece más justo en estos casos -dado que la ley solo permite el aborto en estos extremos- es tratar en lo posible de convercer a una mujer víctima de un abuso el permitir la gestación y entregar en adopción al niño -como una de varias alternativas- y, para el escenario del embarazo con malformación o posible desenlace mortal, deben haber instancias legales medicas y tiempos para decidir, pero en última instancia creo que es ella, la mujer, la victima, la que debe decidir sobre su futuro y sobre su cuerpo; es igualmente dificil e individualmente confuso, sobre todo para un país tan religioso como el nuestro aproximarse a un razonamiento lo suficientemente acorde con la realidad, pero creo que la mujer debe tener una libertad tan diafana y contundente como la que nos cobija a nosotros los hombres.
Si es verdad que la señora MARITZA ZAPATA pasó por tan terrible desdicha (el abuso, lo cual lamento mucho) bien por su fortaleza mental!, pero los principios más básicos de la tolerancia nos enseñan que no todos tenemos las misma entereza mental, ni la misma educación, ni la misma fortaleza económica, ni la misma compañía familiar ni tantos otros conponentes contextuales para soportar el irreparable daño psiquico de una violación. Ante estos temas que giran alrededor de la descomposición social y el dolor presente y futuro de nuestro prójimo debemos reposar nuestra opinión, medir nuestra retórica y recostarlo todo sobre la Tolerancia y la Empatía.
Maritxa Zapata  ::  Lunes, Octubre 26 de 2009 - 8:05 p.m
10
Soy mujer y fui violada. Tuve a mi hijo que ahora tiene 12 años. Él siempre fue inocente y es mi gran bendición. Sufrí mucho y aún tengo pesadillas con ese terrible momento. Pero en ningún caso cobré venganza contra mi bebé. Ahora bien, eso es una cosa y lo otro son las malformaciones que hacen inviable la vida o la ponen en peligro: Ahí la cosa cambia. Muchas gracias a CartagoNoticias.com por ponernos a reflexionar sobre el asunto.
jaimeL  ::  Lunes, Octubre 26 de 2009 - 8:01 p.m
9
Aquí lo más feo no es la opinión del columnista sino la intolerancia de los lectores que comentan en este espacio: se insultan entre sí, insultan al escritor, etc. Todo un debate sobre la vida y la muerte comienza por parte de quienes participan en actos de habla violentos. Por favor, opinemos, pero bajémosle al tono. Yo no estoy plenamente de acuerdo con lo escrito en la columna, aclaro, pero respeto la opinión.
Yangó Orquesta - Cartago
 
     
[Circulo de Periodistas de Cartago]   [Lualma]