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Domingo, Febrero 7 de 2010 - 6:01 a.m
Un periodismo vulnerable
¿Se está intentando maniatar de nuevo la libertad de expresión? ¿El periodista está nuevamente sometido a la violencia física y sicológica?.

Se está intentando maniatar de nuevo la libertad de expresión? ¿El periodista está nuevamente sometido a la violencia física y sicológica?

Será que volveremos a aquellas épocas donde el periodismo era sometido a amenazas, seguimientos, interceptaciones de comunicaciones, secuestros, muertes, exilios y desapariciones; ¿Será que el pueblo Cartagüeño, está perdiendo nuevamente el camino que en los últimos años ha recorrido en la búsqueda de una ciudad amable, en paz y tranquilidad?

Cada día es más peligroso informar, ya no son los regímenes dictatoriales, que desde el poder buscaban la forma de reprimir la información y la opinión; hoy día es el ciudadano del común, o peor aún, aquellos que se sienten dueños al servicio del gobierno actuando como maestros del terror, con definidos perfiles sicológicos que los acercan más a sujetos sicópatas.

Será que se intenta desde algún lugar tenebroso, seguir estigmatizando, siendo el último caso a cargo de un funcionario del gobierno local (actuando bajo la investidura de docente) a comunicadores que le han denunciado casos de corrupción; se empiezan a desplegar seguimientos a equipos periodísticos y presentándose ya incluso robos de cámaras, grabadoras, y artículos personales a periodistas que cumplen con una labor informativa trabajando para diarios o noticieros locales.

Se pretende de una manera vulgar, tratar de restringir la libertad de expresión y denuncia por parte de los ciudadanos, y eso que Colombia y particularmente en Cartago, es donde menos se ejerce el derecho ciudadano de protestar y opinar, no porque se le prohíba sino por indiferencia sobre lo que ocurre en su entorno, pudiendo opinar por cualquier medio virtual que favorece, hasta cierto punto, el anonimato.

Lo ocurrido en días pasados, es un fuerte campanazo de alerta, que no debe de pasar inadvertido; y finalmente quedar como un hecho aislado y circunstancial, resultado de actuaciones que los penalistas señalan como, actuó bajo “Ira e Intenso dolor”, eso no debe de quedar ahí, no basta con que después de la interpuesta denuncia, la ley le aplique al individuo agresor, una caución de no acercarse al afectado a menos a 100 metros.

No… el problema va mas allá, en el sentido de que por sí solo es grave que el hecho se presentara; pero más grave aún que provenga de un docente, sobre quien se espera, que no solo enseñe, sino que actué y practique unos principios y valores éticos como los son: Honestidad, lealtad, respeto, solidaridad, justicia, pertenencia, moralidad, tolerancia, responsabilidad institucional, responsabilidad social, convivencia e imparcialidad; todo lo contrario, ya demostraron los hechos, que él mismo protagonizó, que en su actuar despedazó el código de ética de un docente y de un ciudadano probo.

Siendo su obligación como docente y ciudadano prestar sus servicios a personas o grupos, el profesional de la educación debe caracterizarse por poseer un comportamiento digno, responsable, honorable, trascendente y comprometido; parece ser que olvidó que educar representa por sí solo un acto de moralidad, es decir, se debe trabajar en beneficio de los educandos y por ende de toda una comunidad, así como a favor de su libertad y desarrollo integral independientemente de los intereses y creencias personales; por lo tanto, como docente debería actuar con una ética impecable, igualmente olvidó que, como docente debe realizar su trabajo respetando en todo momento el valor y la dignidad inherente a cada ser humano.

Aprovechemos esta oportunidad para describir cuales son los principales aspectos del código ético que deben de ser salvaguardados por todo aquel profesional comprometido con ese noble oficio de educar, y que entre muchas otras son: Respetar las ideas y opiniones de las personas con quien se relaciona profesionalmente; respetar escrupulosamente la integridad física y mental, de todos los seres humanos, evitando manipular y obtener beneficios personales que impliquen perjuicio sobre la comunidad que influencia; Evitar que su vida personal obstaculice el desarrollo de los objetivos educativos a su cargo, además de abocarse a buscar la superación de sus problemáticas, y finalmente reconocer la responsabilidad y la influencia que tiene frente a los alumnos y la comunidad, esforzándose por ser un ejemplo de vida con base en la congruencia.

Ya es tiempo de pasar la página de esta afrentosa historia, esperemos que no se vuelva a repetir, también de igual importancia que la institucionalidad educativa, no pase por alto este hecho bochornoso que ensombrece el camino recorrido por invaluables docentes que han servido y sirven con honestidad, respeto y dedicación a una comunidad que tanto necesita de valores para salir adelante en forma digna y responsable, y a los que les debemos tanto, contentémonos con recordar que “…Una sola golondrina no hace verano…”.

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José Manuel Bermúdez Gutiérrez.

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Oscar gonzalez  ::  Lunes, Febrero 08 de 2010 - 8:30 a.m
1
La lectura que me da este Editorial, que entre otras cosas estoy de acuerdo con él, se refiere al Docente Carlos Marín, quien amenazó al periodista Luis Alberto Marín. La verdad es que me he dado cuenta que este profesor esta enseñado a amenazar a las personas que lo cuestionan, porque se siente respaldado no sé por qué persona, y a las personas que ha amenazado no lo han denunciado por eso, porque temen represalias de este señor. En días pasados me di cuenta que acosaba sexualmente a las niñas de Sor María Juliana y yo no entiendo por qué la rectora Gloria no lo denunció y no le siguió una investigación disciplinaria. Me di cuenta que le pega a la esposa y hace un tiempo le pegó a una profesora y creo que con sus influencias políticas la hizo echar.

De manera que estamos frente a una persona que se supone orienta y educa a nuestros hijos, y la verdad es que los antivalores que tiene este profesor, lo que hace es desorientar a nuestros hijos. Que pesar de nuestro Colegio Académico en manos de quien se encuentra… pues el negocio de la tal Universidad Los Libertadores es compartida con el rector Norberto Ocampo… Alerto a los padres de familia sobre la calidad de persona que es el profesor Carlos Marín, que debería salir como educador y dedicarse a otra cosa… por el bien de nuestros hijos.
Yangó Orquesta - Cartago
 
     
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