Un prestigioso medio de comunicación de la ciudad de Cartago ha venido promoviendo con verdadero ánimo y sentido de pertenencia a esta hermosa tierra, la idea de que debemos votar con los nuestros. Aplaudo y apoyo con sinceridad ese gesto de arraigo ancestral; sin embargo, desde mi sencilla pero objetiva tribuna, hago también un llamado justamente a esos candidatos para que se adentren lo más posible en el análisis concienzudo de la realidad social y política no sólo de la región sino del país, para que no caigan en la trampa de todos los tiempos, donde los programas y propuestas se utilizan sólo como elementos protocolarios sin el menor asomo de responsabilidad social y el poder que ostenta la maquinaria se pone al servicio de unos pocos privilegiados, convirtiéndose este en instrumento de extorsión y chantaje burocrático. Que los programas y proyectos enarbolados por ellos no tengan como único fin la consecución del voto en las urnas, sino que trasciendan en lo sucesivo, día a día, en búsqueda de un verdadero beneficio para la sociedad en general, proporcionando así los elementos necesarios para un saludable y necesario desarrollo democrático y social. Que sus postulados sean sinceros, ya que el poder alcanzado mediante artimañas y engaños es efímero y nebuloso.
Un ferviente llamado hago también a toda la comunidad Cartagüeña y Norte-vallecaucana, ya que nuestros candidatos tanto al Senado como a la Cámara de Representantes, deben tener entre muchas otras, una característica específica que es la que debemos observar detenidamente antes de entregarles ese voto de confianza: Que tengan un verdadero compromiso con Cartago y la región, que sean claros en sus propuestas y en la fórmula que seguirán para convertirlas en hechos concretos, pues sólo así podremos decir que son nuestros, sin importar en realidad de donde vienen, donde viven o donde nacieron, porque el verdadero líder no es de donde nació sino de donde lucha y tiene puesto su corazón, de donde, con sentido de pertenencia enarbola una bandera y pone su empeño en cumplir un propósito definido.
Hay algunos candidatos cuya incipiente carrera deberán vigilar con celo, ya que podrían ser o convertirse en conejillos tras los cuales hay fuerzas verdaderamente maquiavélicas que solo pretenden incursionar en nuevas y más altas esferas de poder, en virtud de su inexperiencia. A esos amigos sólo quiero decirles que es un camino arduo y espinoso el que han escogido, porque les espera una monumental tarea en el sentido de que hay que rescatar la credibilidad del pueblo en sus instituciones y sus representantes, (tarea esta que no es opcional sino de carácter obligatorio dado el nacimiento de una nueva conciencia colectiva en los electores de los últimos años) y que aunque se tenga la mejor de las intenciones, esta tarea es casi imposible emprender con relativo éxito si no se tiene la libertad y autonomía necesarias. Por último, es mi deseo que el que se aproxima, sea un limpio debate donde se sacan a la luz las más brillantes ideas, y no donde se exponen los más bajos y perturbadores instintos. Invito a todos los sectores, en especial al abstencionista, para que haciendo uso de una actitud crítica y constructiva, vamos a las urnas a derrotar al oportunismo y a las ideas de corto plazo; a los maquiavelos que se ocultan tras sus improvisadas y humanoides marionetas, y apoyemos decididamente a quienes ya han demostrado en el pasado, que tienen la autonomía, el ímpetu y la tenacidad necesarios para generar cambios y canalizar recursos.
NOTA: Es nuestra intensión hacer de esta columna un espacio de crítica constructiva, a través de la cual la comunidad en general pueda manifestar no solo sus inquietudes sino que ésta sirva como un magnífico instrumento desde el cual contribuyamos con nuestras propuestas y aportes. Pueden comunicarse al e-mail oscarparraalzate@hotmail.com