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VALLE DEL CAUCA
Domingo, Junio 17 de 2012 - 8:12 a.m
La hora del voto en blanco
El voto en blanco aparece como una expresión de protesta frente al desgreño y el desgobierno instaurados en el Palacio de San Francisco por una clase dirigente bicéfala anegada en corrupción, frente a la cual se impone una lectura nueva.

Luis Alfonso Mena
El voto en blanco aparece como una expresión de protesta frente al desgreño y el desgobierno instaurados en el Palacio de San Francisco por una clase dirigente bicéfala anegada en corrupción, frente a la cual se impone una lectura nueva: la reunión de todos los que quieran diseñar colectivamente un programa de recuperación moral y de rescate sostenible del departamento.

Los liderazgos políticos están para orientar a sus seguidores y a los ciudadanos todos, lo que implica caracterizar con la mayor precisión posible las coyunturas y, en consecuencia, trazarles caminos.

Sin embargo, ello no siempre resulta tan simple y corresponde a los dirigentes auscultar lo que el politólogo uruguayo Luis Costa Bonino denomina “el humor” del electorado, esto es, la percepción que de un momento específico tiene la población.

Esa no ha sido, precisamente, la actitud de una parte del liderazgo político de la izquierda en la región, que insiste en el espacio electoral sin tener en cuenta la opinión de un conglomerado creciente y plural en el Valle del Cauca que se muestra desesperanzado por el latrocinio generalizado y que, como indican varios sondeos, se abstendría o votaría masivamente en blanco.

La crisis fiscal, social, política, ética que afronta el departamento hace imperativa la construcción colectiva de un programa de rescate con amplia participación popular y no formulaciones generales, típicamente electorales.

La Política con mayúscula se hace a partir del diseño de estrategias fundadas en definiciones ideológicas soportadas en estudios sociológicos, económicos y culturales de fondo que permitan estructurar discursos con propuestas diferenciadoras.

Hoy observamos una campaña electoral plana, con ausencia de tales definiciones sustantivas entre dos candidatos clientelistas, uno de las élites tradicionales y otro del bloque emergente, que hacen acopio de toda la palabrería vacua de la politiquería de siempre.

Y una tercería que en vez de congregar ha disgregado, no por el candidato, Carlos González, hombre con reconocida trayectoria de lucha sindical, sino por la crisis que sacude al Polo Democrático, que navega en medio de una borrasca que ameritaba, primero que todo, dedicar sus energías fundamentales a recomponer las grietas de la nave.

Grietas no selladas luego del desembarco del sector de Gustavo Petro, sino crecientes, en gran medida por la falta de una lectura correcta del momento por parte de su dirección nacional, que al no dar el timonazo ético y político respecto de la Alcaldía de Samuel Moreno facilitó el naufragio de octubre de 2011, cuyo oleaje sigue golpeando la credibilidad del Polo en todas las regiones.

En el momento el Polo y otros sectores se encuentran ante retos que van más allá de la dinámica electoral, ante escenarios más amplios, extraparlamentarios, de construcción de organización social y política, como Marcha Patriótica, Congreso de los Pueblos, Minga Social e Indígena y varios más en evolución desde abajo, que esperan su concurso y no señalamientos teñidos de dogmas y celos hegemónicos.

El segundo semestre que se avecina en 2012, por ejemplo, viene con un cronograma de luchas que comprende las asambleas constituyentes regionales por la solución política y la paz con justicia social, de aquí a noviembre; el Cabildo Nacional Juvenil y el Encuentro Nacional de Trabajadores y Sindicatos Clasistas, en agosto.

De igual manera, el Cabildo Nacional de Tierra, Territorio, Recursos Naturales y Ambiente, en septiembre; el Día de la Dignidad, “en preparación del paro nacional por la soberanía, la tierra y el territorio, contra el modelo económico imperante”, en octubre, y la Asamblea Nacional por la Solución Política y la Paz con Justicia Social, en noviembre, luego de las constituyentes regionales. [2]

El voto en blanco aparece, pues, como una expresión de protesta frente al desgreño y el desgobierno instaurados en el Palacio de San Francisco por una clase dirigente bicéfala anegada en corrupción, frente a la cual se impone una lectura nueva: la reunión de todos los que quieran diseñar colectivamente un programa de recuperación moral y de rescate sostenible del departamento.

Si la dinámica política saca avante el voto en blanco sería posible tal construcción.

(*) Director del periódico PARÉNTESIS, de Cali, Colombia.

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ABRACADABRA  ::  Domingo, Junio 17 de 2012 - 6:29 p.m
1
SERIA LA MANERA CORRECTA PARA ACABAR CON ESTA MAFIOCRACIA,QUE SE HA INTALADO EN TODO EL TERRITORIO NACIONAL.EL GOBIERNO DE TURNO INSTA A VOTAR POR EL CANDIDATO DEL MIO-ERROR,OTROS POR EL ACOLITADO POR EL RESTO DE MAFIOCRACIOS LA U-LIBRALES.GODOS-VERDES,EN FIN,Y EL POLO EN SU EXTERMINIO TOTAL QUE CUANDO LOGRARON LA CURUL SU AMBICION DESMEDIDA LOS SACO DE LA ETICA Y EL BUEN CAMINO QUE HABIAN PROCLAMADO,ENTONCES,NO HAY CON QUIEN,SE NESECITA UN BUEN TRABAJADOR PARA DIRIGIER EL DEPARTAMENTO-LIBRE DE MAÑAS-MAFIAS-PARAS-FARC-ETC.CON ETICA-AMOR-JUSTICIA-LIBERTAD-DIOS NOS LIBRE DE ALGUNO DE ESTOS CANDODATOS.DIOS MANDANOS UN BUEN TRABAJADOR-
 
[Circulo de Periodistas de Cartago]   [Lualma]